El Estadio Cibao se vistió de gala para dar inicio al Festival Presidente, con la llegada de Arcángel con su gira “La 8va. Maravilla World Tour”. Con un estadio a toda capacidad, el concierto inició a las 9 de la noche, pero a las 10:28 de la noche las luces se encendieron sobre el escenario, el estadio ya estaba de pie, listo para recibir La Maravilla El show arrancó de inmediato con tres temas íconicos como “Pa que la pases bien”, “Amarte es esencial” y “Enamorado de ti”, que confirmaron desde el primer minuto que la noche no daría tregua. Con la franqueza que lo caracteriza, el intérprete aprovechó ese primer momento a solas con el público para hablarle de cerca, sin filtro. “Ya ustedes saben lo peculiar que yo soy”, dijo, “que puedo ser tan franco, me gusta hablar pila de mierda y lo hacemos bien. Esta noche no será la excepción.” Fue ahí cuando soltó la noticia que hizo estallar al estadio en aplausos, tiene un nieto. “Estamos bien de este lado, la familia está bien, los suyos también. Tengo un nieto que anda por ahí. Qué bueno. Ese sí que nació y tiene la verdadera flor, gracias al jardín que tenemos 20 años cosechando, ¿oíste? Para eso fue que se sembraron los árboles, para que las nuevas generaciones tengan buena sombra y anden tranquilos, cero tronque. El tronque lo pasé yo, ¿oíste? Y lo hicimos bien, lo hicimos bien, nos graduamos, ¿oíste? Estamos graduados.” Y entonces, con esa misma franqueza, le avisó al público lo que le esperaba, una noche sin pausas ni protocolos: “Yo les dije que vinieran cómodos, porque yo aquí siento que esa silla que ustedes tienen atrás no la van a usar, no hace falta. No se me tranquilicen.” El estadio, de pie desde antes de que él saliera, respondió con un rugido Con la franqueza que lo caracteriza, el intérprete aprovechó ese primer momento a solas con el público para hablarle de cerca, sin filtro. “Ya ustedes saben lo peculiar que yo soy”, dijo, “que puedo ser tan franco, me gusta hablar pila de mierda y lo hacemos bien. Esta noche no será la excepción.” Fue ahí cuando soltó la noticia que hizo estallar al estadio en aplausos, tiene un nieto. “Estamos bien de este lado, la familia está bien, los suyos también. Tengo un nieto que anda por ahí. Qué bueno. Ese sí que nació y tiene la verdadera flor, gracias al jardín que tenemos 20 años cosechando, ¿oíste? Para eso fue que se sembraron los árboles, para que las nuevas generaciones tengan buena sombra y anden tranquilos, cero tronque. El tronque lo pasé yo, ¿oíste? Y lo hicimos bien, lo hicimos bien, nos graduamos, ¿oíste? Estamos graduados.” Y entonces, con esa misma franqueza, le avisó al público lo que le esperaba, una noche sin pausas ni protocolos: “Yo les dije que vinieran cómodos, porque yo aquí siento que esa silla que ustedes tienen atrás no la van a usar, no hace falta. No se me tranquilicen.” El estadio, de pie desde antes de que él saliera, respondió con un rugido. Más adelante, Arcángel presentó a su hijo, Austincito, con quien interpretó “Gohan y Goku” y a quien le dio un momento propio con “Palto”, antes de despedirlo del escenario entre aplausos. “Vine a Santiago porque es la tierra de mis padres y yo quería cantar aquí en el Cibao”, explicó. Entre canción y canción, Arcángel dejó ver el lado más personal de la noche. Contó que su primera pela con una extensión se la dio, aquí mismo en el país, su tía Celeste, y recordó que, si por él fuera, siempre preferiría pasar sus vacaciones en la calle 10 de Gurabo, donde todavía vive parte de su familia. Explicó que tenía pendiente un concierto en Santiago desde hacía tiempo, porque es la tierra de la que son sus padres, y que por eso esa parada de la gira le pesaba distinto. El cierre llegó con “La Ocasión”, “Me amas y me odias”, “Tacos altos / privado”, “Ahora dice”, “Si te veo” y “Sigues con él”, hasta desembocar en “La Jumpa”, el tema final, interpretado junto a todos los invitados de la noche, Zion, Bulin 47, DJ Adoni, Flow Mafia, Jezzy y Austincito, quienes subieron juntos al escenario para cerrar, todos a la vez, una noche que Arcángel convirtió en una carta de amor a la tierra de sus padres. La promesa Antes de despedirse, prometió volver al país dentro de dos años y adelantó que su próxima meta es “el grandote”, en referencia al Estadio Olímpico, el gran escenario que todavía le falta por conquistar en el país.